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domingo, 30 de mayo de 2021

ESTÁ BIEN NO SABÉRSELAS A TODAS...

"Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos y Él enderezará tus veredas. No seas sabio en tu propia opinión" Proverbio 3:5-7.


Muchas veces leí este proverbio y no lo entendía del todo, hasta que, no hace mucho, gracias a una serie de cosas que me sucedieron, logré entender un poco más a qué se refiere. Obviamente que de este proverbio se pueden sacar muchas más enseñanzas, no solamente la que les voy a compartir, pero espero que lo poquito que pude aprender pueda servirles tanto como me sirvió a mí.


Las partes de este proverbio que más me tocaron el corazón fueron estas: "No te apoyes en tu propia prudencia" y "No seas sabio en tu propia opinión".


Esto me llamó la atención porque creo que parte de nuestra naturaleza humana y pecaminosa es el ser orgullosos. En ciertas ocasiones, somos propensos a creer que nos las sabemos a todas, que nadie puede venir a decirnos qué hacer o cómo hacerlo y que lo que nosotros decimos y queremos es lo que se debe hacer.


Bueno, a mí muchas veces me pasó eso. Le di lugar a mi orgullo incluso en mis oraciones, pidiéndole a Dios que por favor todo saliera como yo quería, porque según yo, mi forma era la mejor forma en que salieran las cosas. Muchas veces me dejé llevar por la confianza en mi misma, creyendo que yo sabía lo que quería, y que eso era lo mejor para mi vida, cuando en realidad no era así. 


No me daba cuenta de que le estaba dando lugar al "yo" en vez de a Dios. No notaba que estaba confiando en mi capacidad, en vez de la capacidad y poder de Dios. No era lo suficientemente consciente de que la manera de actuar de Dios siempre iba a ser mejor que la mía. Me creía sabia en mi propia opinión, me apoyaba en mi propia prudencia. Y ahí estaba el problema. 


Luego de un tiempo, veía que Dios no me respondía lo que le pedía, y hasta llegué a cometer el grave error de pensar que no me escuchaba. Hasta que un día, a través de diferentes situaciones que viví, Dios abrió mis ojos y me hizo notar todas las razones por las que no me había dado exactamente lo que le pedí. Todo empezó a tener sentido, empecé a darme cuenta de por qué algunas cosas habían sucedido y otras no, pude ver que Dios no me estaba negando un pedido o deseo porque Él fuera malo, sino porque si me concedía esa petición, me iba a causar mucho daño, y Dios no quería eso para mi, ¡Él me estaba protegiendo! 


Así que no pude estar más agradecida con Dios por haberme librado de aquellas cosas que si pasaban, me hubieran dañado. Pude sentir su amor y su protección muy de cerca, y gracias a esa experiencia aprendí que lo MEJOR que podemos hacer es confiar, de todo corazón, en las maneras de actuar de Dios, que son siempre mejores que las nuestras.


"Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos" Isaías 55: 8-9.


Así que hoy los animo a que si le han pedido algo específico a Dios y Él aún no les responde, sean pacientes y no pierdan la fe, porque si lo que pidieron va conforme a la voluntad de Dios, Él se los va a conceder en el momento justo; pero también sepan que si Él no les concede ese pedido tal cual, es porque los está librando de algo y tiene algo mucho mejor para sus vidas. Las maneras de obrar de Dios son perfectas, confíen en su Santa Voluntad y en su sabiduría. No le impongan nada a Dios, dejen que Él obre. Él sabe qué es lo mejor para nuestras vidas, y si dejamos que Él sea quien guíe y enderece nuestros pasos, no habrá nada que temer. 


Dios los bendiga inmensamente. 

domingo, 16 de mayo de 2021

¿QUÉ PIDO EN MIS ORACIONES?

Hace un tiempo me puse a pensar en el tipo de oración que hago cada día. Me puse a reflexionar sobre ¿qué le digo y qué le pido a Dios cuando oro? Y Dios me hizo ver que a mi oración le faltaban muchas cosas.


Pude notar que en mis oraciones agradecía, pero no lo suficiente. De hecho, empezaba agradeciendo muy rápida y brevemente y al toque ya empezaba a pedirle a Dios una cosa y otra. Es decir, pasaba el mayor tiempo de la oración viendo de qué manera Dios me podía seguir beneficiando, en vez de agradecerle más lenta y detalladamente por todos los beneficios que ya me había dado.


Otra cosa que pude notar es que mis peticiones eran todas sobre las cosas terrenales y temporales: que Dios me ayude en mis estudios, bendiga mi trabajo, me siga proveyendo, me proteja, me de salud a mi y a mi familia y listo, eso era todo. Y está bien pedir por esas cosas, pero Dios me hizo ver que eso NO ERA LO ÚNICO que yo debía incluir en mi oración; que la verdadera oración va mucho más allá de pedir solo por lo terrenal y pasajero. 


Dios me hizo ver lo errado que estaba mi enfoque cuando oraba, yo estaba dirigiéndome a Él con una "lista de deseos" para que Él me los cumpla como si fuera el genio de la lámpara, y me estaba olvidando de pedirle lo más importante: que me enseñe a ser más como Jesús cada día, que me enseñe a imitarlo más, a seguirlo más, a conocerlo más. Yo me dirigía a Dios pensando solamente en los beneficios que podía obtener de Él, en vez de dirigirme con un corazón entregado, dispuesto a obedecerle y a que Él haga su voluntad en mí. Es más, me di cuenta de que incluso cuando en mis oraciones le decía "Dios, que se haga tu voluntad", no lo decía de verdad, sino por pura costumbre de cerrar así mis oraciones; porque la verdad era que en mi corazón solo quería que Dios cumpliera mi voluntad en vez de la suya. 


Dios amorosamente me hizo comprender este error y me hizo ver la tremenda necesidad que yo tenía de que Él moldeara y trabajara en mi corazón, ordenando todo el caos que había dentro y que yo no podía ver. Él no solo quería ayudarme en mis estudios, bendecirme en mi trabajo y darme salud a mi y a mi familia, sino que Él quería ir más profundo: trabajar en mi corazón, sanarlo de todas las heridas que pudiera tener, ordenar mi vida y enseñarme a ser más como Jesús, enseñarme a amar más, a perdonar más, a creer más, a confiar más, y a dudar y juzgar MENOS.


Y gracias a que Dios me hizo entender eso, pude mejorar un poco más mis oraciones. Esto no quiere decir que mis oraciones son perfectas. PARA NADA. Simplemente Dios me enseñó a orar con un corazón más abierto, más humillado, más entregado y más dispuesto a ser moldeado por sus manos.  


Antes solamente me preocupaba por que Dios cumpliera mis peticiones, ahora aprendí a preocuparme más por la condición de mi corazón y mi relación con Dios. 

Antes me dirigía a Dios de manera interesada, viendo qué provecho podía sacar de su poder; ahora aprendí a dirigirme a Él con un corazón más humilde y sencillo, que lo busca no solo por las bendiciones que Él pueda dar sino porque realmente necesita su amor para vivir.

Antes le hablaba como si fuera el genio de la lámpara; ahora aprendí a hablarle como un verdadero amigo que me escucha y está dispuesto a ayudarme.

Antes oraba siempre de la misma forma, prácticamente me sabía mi oración de memoria porque repetía siempre lo mismo; ahora mis oraciones son más reales y genuinas, todas tienen algo nuevo o diferente a la oración anterior. 

Antes solo le pedía que cambiara a las otras personas, creyendo que yo no tenía errores que corregir; ahora lo primero que hago es pedirle que me transforme y moldee a su imagen un poco más cada día; que saque de mí lo que deba sacar, que deje lo que deba dejar, que ponga en mí lo que deba poner y que cambie lo que deba cambiar.


Antes me preocupaba que Dios no hiciera lo que yo quería; ahora entendí que todo lo que Él quiere y hace es mejor que lo que yo puedo querer o hacer.   


Así que doy gloria a Dios por haber tenido paciencia conmigo y haberme corregido este error con tanto amor. Él nunca me juzgó, condenó o me hizo sentir avergonzada, PARA NADA; pues ÉL ES EL AMOR EN SU MÁXIMA EXPRESIÓN.


Espero este devocional haya sido de bendición para sus vidas. Un abrazo. 


domingo, 11 de abril de 2021

“LAS BENDICIONES TE ALCANZARÁN”

Tal como mencioné en el devocional del domingo pasado, en este vamos a hablar sobre las bendiciones que trae el obedecer y cumplir los mandamientos de Dios, los cuales son JUSTOS, RECTOS y AGRADABLES. “Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón; el precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos” Salmo 19:8.


Es importante saber que por nosotros mismos y con nuestras propias fuerzas no podemos cumplir estos mandamientos, sino que definitivamente necesitamos que Dios nos guíe y nos ayude a cumplirlos a través de su Santo Espíritu. “Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra” Ezequiel 36:27.


Ahora, ¿Qué es lo que Dios manda?

Los invito a leer el devocional anterior a este, en donde sale todo más detallado; pero todo se resume en este versículo:

“¿Qué pide Jehová tu Dios de ti, sino que temas a Jehová tu Dios, que andes en todos sus caminos, y que lo ames, y sirvas a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma; que guardes los mandamientos de Jehová y sus estatutos, (…) para que tengas prosperidad?” Deuteronomio 10:12-13.

  “Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios” Deuteronomio 28:2.

Si leemos con atención, dice que son las bendiciones las que vendrán sobre nuestras vidas y NOS ALCANZARÁN, ¡lo cual significa que ni siquiera debemos perseguirlas o ir tras de ellas, ellas solas llegarán a nosotros, pues Dios las enviará!


Ahora, ¿Cuáles son esas bendiciones?:

-La bendición de ser completamente LIBRES: “Y andaré en libertad, porque busqué tus mandamientos” Salmo 119:45.


-La bendición de la TRANSFORMACIÓN DE ALMA (para mejor, claro) que solo Dios puede hacer: “La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma” Salmo 19:7.

 

-La bendición de poder disfrutar la PAZ DE DIOS: “Mucha paz tienen los que aman tu ley, y no hay para ellos tropiezo” Salmo 119:165.

 

-La bendición de la SABIDURÍA e INTELIGENCIA que solo Dios puede dar: “De tus mandamientos he adquirido inteligencia” Salmo 119:104. “El testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo” Salmo 19:7.


-La bendición de la PROTECCIÓN Y CUIDADO DE DIOS, CONSTANTEMENTE: “Bendito serás en tu entrar, y bendito en tu salir” Deuteronomio 28:6.


-La bendición de poder disfrutar la JUSTICIA Y MISERICORDIA DE DIOS, las cuales se hacen extensivas a nuestras próximas generaciones: “La misericordia de Jehová es desde la eternidad y hasta la eternidad sobre los que le temen, y su justicia sobre los hijos de los hijos; sobre los que guardan su pacto, y los que se acuerdan de sus mandamientos para ponerlos por obra” Salmo 103:17-18.

“Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones” Deuteronomio 7:9.

 

-La bendición de poder TESTIFICAR QUE AMAMOS A DIOS y poder VER SU GLORIA MANIFESTADA en nuestras vidas: "El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él. San Juan 14:21.


-La bendición de PERMANECER EN DIOS Y EN SU AMOR: "Y el que guarda sus mandamientos, permanece en Dios, y Dios en él. Y en esto sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado" 1 Juan 3:24. "Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor" San Juan 15:10.


-La bendición de SER REALMENTE PARTE DEL PUEBLO DE DIOS:

“Te confirmará Jehová por pueblo santo suyo (…) cuando guardares los mandamientos de Jehová tu Dios, y anduvieres en sus caminos” Deuteronomio 28:9.


-La bendición de ser PRÓSPEROS en cada área de nuestras vidas (trabajo, estudio, etc):

“Te abrirá Jehová su buen tesoro, el cielo, para enviar la lluvia a tu tierra en su tiempo, y para bendecir toda obra de tus manos” Deuteronomio 28:12. 

“Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien” Josué 1:8. 

“Si anduviereis en mis decretos y guardareis mis mandamientos, y los pusiereis por obra, yo daré vuestra lluvia en su tiempo, y la tierra rendirá sus productos, y el árbol del campo dará su fruto” Levítico 26:3-4. 


La bendición de ENTENDER que NINGUNA RIQUEZA de este mundo importa más que Dios:

“Me he gozado en el camino de tus testimonios, Más que de toda riqueza” Salmo 119:14.


¡CUÁNTAS BENDICIONES! ¿Qué persona no quiere recibir este tipo de bendiciones? Estoy segura de que TODOS QUEREMOS, y ¡Dios también quiere! ÉL AMA BENDECIRNOS, pero todo depende de nosotros. ¿Vamos a dejar que Dios obre en nuestras vidas y nos enseñe a cumplir sus mandamientos? Cada uno sabrá la respuesta, pues la decisión es de cada uno. Pero el consejo ya nos fue dado:

“Solamente que con diligencia cuidéis de cumplir el mandamiento y la ley que Moisés siervo de Jehová os ordenó: que améis a Jehová vuestro Dios, y andéis en todos sus caminos; que guardéis sus mandamientos, y le sigáis a él, y le sirváis de todo vuestro corazón y de toda vuestra alma” Josué 22:5.                      

“Guardad cuidadosamente los mandamientos de Jehová vuestro Dios, y sus testimonios y sus estatutos que te ha mandado” Deuteronomio 6:17.


Una vez que nos decidamos por cumplir sus mandamientos, podremos entender al salmista e identificarnos con él cuando decía:

“Estas bendiciones tuve, porque guardé tus mandamientos” Salmos 119:56.

“Nunca jamás me olvidaré de tus mandamientos, porque con ellos me has vivificado” Salmo 119:93

“Mira, oh Jehová, que amo tus mandamientos” Salmo 119:159.


¡Mi anhelo es que tanto ustedes como yo, elijamos siempre a DIOS! Espero que este devocional haya sido de bendición para sus vidas. Dios los bendiga.

domingo, 4 de abril de 2021

¿CUMPLIR ÓRDENES Y MANDAMIENTOS?

Cuando todavía no hemos aceptado a Dios en nuestro corazón ni hemos tenido un encuentro con Él, quizás escuchar sobre que los cristianos deben cumplir ciertos mandamientos puede parecernos autoritario, o pensamos “¿Por qué no pueden hacer lo que ellos quieren en vez de cumplir mandamientos?”, “¿por qué Dios no los deja hacer lo que ellos quieren?” o quizás pensamos “a mí nadie me mandó, me manda ni me va a mandar, yo hago lo que quiero cuando quiero”, entre otras cosas. Esas cosas pensamos porque aún no hemos conocido a Jesús, pero cuando lo aceptamos y realmente lo empezamos a conocer, no volvemos a ser los mismos.


Antes de recibir a Dios, conocerlo de verdad y enamorarnos de Él, quizás escuchar que hay ciertos mandamientos por cumplir en la vida cristiana nos puede parecer duro o difícil, pero en el proceso de conocer más a Dios es que empezamos a encontrar deleite en Él, comenzamos a disfrutar de su presencia y Él comienza a ser todo lo que anhelamos, y nos enamoramos de tal forma que queremos hacer todo lo que a Él le agrada; nos enamoramos de tal forma que lo único que nos importa es lo que Él piense y diga de nosotros, y no lo que el mundo ni las demás personas digan o piensen.


¿Vieron la famosa frase “sus deseos son órdenes”, que hace referencia a que los deseos de la otra persona son como órdenes para nosotros? Bueno, en la vida de un cristiano sucede que, una vez que conocemos a Dios, sus órdenes y sus mandamientos comienzan a ser nuestros deseos.


Ahora si analizamos las palabras “órdenes y mandamientos”, quizás al principio nos suenan como algo que no nos guste, pero cuando se trata de las ÓRDENES y MANDAMIENTOS DE DIOS, nos damos cuenta de que estos son BUENOS, AGRADABLES Y JUSTOS, porque en Dios hay bondad y justicia.

A continuación citaré algunos mandamientos para no extenderme demasiado, pero pueden leerlos a todos en Deuteronomio 5:1-21 o en Éxodo 20:1-17.

-Con respecto a nuestra conducta con los demás:

“Honra a tu padre y a tu madre (…) No matarás. No cometerás adulterio. No hurtarás. No hablarás contra tu prójimo falso testimonio. No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo” (Éxodo 20:12-17)

¿A qué padre le gusta que su hijo le desobedezca? ¿A quién le gusta que le mientan, o que lo engañen? ¿A qué hombre o mujer le gusta que su pareja lo engañe con otra persona? ¿A quién le gusta que le roben? ¿A quién le gusta que hablen mal de uno? ¿A quién le gusta que otros anden entrometiéndose en su vida? ¿A quién le gusta que lo odien o le tengan envidia? ASÍ ES, A NADIE.

Y es justamente esto lo que Dios nos manda que NO HAGAMOS, pues estas cosas solo traen contienda y amargura, en cambio la obediencia a los mandamientos de Dios nos traerá BENDICIÓN.


-Con respecto a nuestra conducta con Dios:

“No tendrás dioses ajenos delante de mí. No harás para ti escultura, ni imagen alguna de cosa que está arriba en los cielos, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas ni las servirás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso (…) No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano” (Deuteronomio 5:7-11)

¿A quién le gusta que usen su nombre en vano, es decir, para burlas o para cosas desagradables? A NADIE, bueno, con Dios pasa igual. A Él tampoco le gusta que usen su nombre en vano, pues Él es SANTO y merece TODO EL RESPETO. Además, no hay otro Dios fuera de Él, “Yo soy Jehová, y ninguno más hay; no hay Dios fuera de mí” (Isaías 45:5), Él es el único DIOS viviente y poderoso, y es el ÚNICO DIOS a quien debemos adorar. Cualquier otra criatura que el ser humano considere “dios” en realidad no es nada más que un “ídolo” al cual Dios manda NO ADORAR sino ENTENDER que no son verdaderamente dioses, solo Él es DIOS, el GRAN YO SOY.


Ahora, veamos los DOS PRINCIPALES Y GRANDES MANDAMIENTOS:

“Jesús dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (San Mateo 22:37-39)

Recuerdo que por mucho tiempo yo no lograba entender por qué eran estos los principales mandamientos. Pensaba: "¿y qué hay con el mandamiento de no matar o el de no robar?, ¿qué tal el mandamiento de no hablar mal contra el prójimo? ¿y el de no adorar a ídolos?”. Hasta que un día entendí, ¡que cumpliendo estos dos principales mandamientos, iba a estar cumpliendo el resto! ¿Por qué? Porque si AMO A DIOS, no voy a usar su nombre en vano, ni postrarme ante otros ídolos, ni adorar a otros dioses; y si AMO A MI PRÓJIMO COMO A MI MISMO, no voy a robarle, ni matarle, ni hablar mal contra él, y en el caso de mis padres (que también son mis prójimos), no voy a desobedecerles; y en el caso de mi esposo/a, no voy a engañarlo/a porque entiendo que eso es dañarlo/a y desobedecer a Dios.


Así que, de esta forma podemos ver que los mandamientos de Dios no son desagradables, TODO LO CONTRARIO, estos reflejan su esencia: AMOR. Eso es todo lo que Dios nos manda que hagamos: AMARLO A ÉL Y A NUESTRO PRÓJIMO COMO A NOSOTROS MISMOS.

GUARDAR Y CUMPLIR LOS MANDAMIENTOS DE DIOS, ESO ES EL TODO DEL SER HUMANO. Tal como dice Eclesiastés 12:13 “Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre”


¡Que nuestro mayor anhelo sea AGRADAR A DIOS y atesorar sus mandamientos en NUESTRO CORAZÓN! Para que podamos como el salmista decir:

“Con todo mi corazón te he buscado; No me dejes desviarme de tus mandamientos. En mi corazón he guardado tus dichos, Para no pecar contra ti” (Salmo 119: 10-11).

“En tus mandamientos meditaré; consideraré tus caminos. Me regocijaré en tus estatutos; no me olvidaré de tus palabras” (Salmo 119: 15-16).

“Hablará mi lengua tus dichos, porque todos tus mandamientos son justicia” (Salmo 119:172).


En el próximo devocional me enfocaré en las BENDICIONES QUE TRAE EL OBEDECER LOS MANDAMIENTOS DE DIOS.

Él los bendiga enormemente.

domingo, 21 de marzo de 2021

¿PREGUNTAS SIN RESPUESTAS?

Creo que todos, aunque a veces no lo admitamos, tenemos preguntas a las cuales no siempre les hallamos respuestas; y a veces vivimos momentos en los que hasta nos enojamos o molestamos con Dios porque no tenemos esas respuestas, o porque no entendemos su forma de obrar, o porque a nuestro modo de ver las cosas, pensamos que hubiera sido mejor que ante tal situación, Dios actuara de otra forma. 


Creo que esto es algo muy común entre los seres humanos, pues parte de nuestra naturaleza pecaminosa es ese orgullo y esas ganas de querer tener siempre la razón y hallarle lógica a absolutamente todo; y es aquí donde está el problema del cual tenemos que ser conscientes. Nuestro orgullo a veces llega a tal punto que, poco a poco, vamos dejando de creer en Dios porque no entendemos su obrar, en vez de pedirle fuerzas y sabiduría para ACEPTAR y ENTENDER su voluntad que es siempre buena, agradable y perfecta (Romanos 12:2). Poco a poco, el hecho de NO ENTENDER algunas cosas, nos hace DEJAR DE CREER, cuando en realidad se trata de primero CREER para luego ENTENDER.


¡Dios está más que dispuesto a responder nuestras preguntas, aclarar nuestras dudas y enseñarnos cosas grandes y ocultas que no conocemos! Él nos dice en su palabra “Clama a mí y yo te responderé; y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces” Jeremías 33:3. El problema está en que nosotros, en vez de buscarlo, conocerlo y clamarle más, nos encerramos en nuestros propios criterios y nos alejamos; lo cual obviamente termina siendo peor, porque no solo nos quedamos con las dudas sino que encima nos alejamos de Dios, porque Dios no se aleja, somos nosotros los que nos alejamos de Él, es por esto que en Santiago 4:8 dice “Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros”.


Además, Dios sabe que la falta de entendimiento nos puede alejar de Él, por eso en su palabra también nos dice “No seáis como el caballo, o como el mulo, sin entendimiento” Salmo 32:9; y a quien realmente anhela su guía, enseñanza y dirección, Dios le dice “te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos” Salmo 32:8.


Creo que no hay algo más hermoso en este mundo que el hecho de contar con Dios ¡para literalmente TODO! No hay algo más bello que saber que a Dios le importan nuestras dudas, que nos ama inmensamente y que está dispuesto a GUIARNOS por el sendero de la verdad, el sendero correcto, el sendero que debimos seguir desde un principio.


Pero hay algo que también quiero aclarar, y es que, si bien Dios está dispuesto a responder nuestras dudas y preguntas, Él es SOBERANO, sabe lo que hace y para TODO tiene un propósito perfecto; y a lo que voy con esto es que, la FE que debemos tener en Él, no solo se trata de presentarle nuestras preguntas porque sabemos que las PUEDE RESPONDER, sino que también se trata de seguir TENIENDO FE EN ÉL, aun cuando no esté en sus planes o en sus tiempos respondernos esas preguntas. Es decir, hay cosas que Dios nos va a responder, pues está más que dispuesto; pero también hay cosas que no nos va a responder porque no nos corresponde saberlas, por diversos motivos que solo Dios en su perfección conoce; y es aquí donde también se prueba nuestra fe.


¿Seguimos creyendo en Dios aun cuando no nos responda las preguntas específicas que tenemos? ¿Seguimos creyendo en Dios aun cuando no entendamos su obrar? ¿Seguimos creyendo en Dios aun cuando a nuestro modo de ver las cosas, todo a nuestro alrededor parezca no tener sentido? Ahí se prueba la verdadera FE. La verdadera FE es esa que CREE Y CONFÍA EN DIOS aun cuando no entienda sus planes, aun cuando no esté de acuerdo con su obrar, aun cuando no le encuentre sentido a las cosas, aun cuando no halle respuestas, porque la VERDADERA FE es la que sabe que LOS CAMINOS, PLANES Y PENSAMIENTOS DE DIOS SON MEJORES QUE LOS NUESTROS, que TODO LO QUE DIOS HACE ES BUENO Y PERFECTO, que TODO LO QUE ÉL PERMITE ES NECESARIO y que NO SIEMPRE HAY QUE ENTENDER PARA PODER CREER, SINO QUE ES MÁS NECESARIO CREER, PARA LUEGO, SI ESTÁ EN LOS PLANES DE DIOS, PODER ENTENDER. TODO SE TRATA DE CONFIAR EN LA SABIDURÍA DE SU OBRAR, EN SU SOBERANÍA, EN SU PERFECCIÓN, EN SU PODER, EN SU CARÁCTER, EN SU ESENCIA, EN SU SANTO ESPÍRITU.


Por eso mi consejo el día de hoy, tanto para ustedes como para mí misma, es que si tenemos dudas o preguntas, no nos encerremos en nuestro “yo”, sino que hablemos con Dios, lo busquemos más, oremos más, leamos más su palabra, le preguntemos, le pidamos entendimiento, sabiduría y dirección, y Él sabrá respondernos de la manera perfecta en el momento perfecto; y aun si no estuviera en sus planes respondernos alguna pregunta, recordemos que Él sabe el porqué, ¡y que todo lo que Él hace para quienes somos sus hijos, es para nuestro completo bienestar! Pues Él solo tiene planes de BIEN para nuestras vidas; así que si no responde, no nos corresponde cuestionarle. Tal como dice en su palabra ¿Quiénes somos para altercar contra Dios? “¿Dirá el vaso de barro al que lo formó: ¿Por qué me has hecho así?” Romanos 9:20.


Que nuestro clamor siempre sea como el del salmista, con un corazón humilde, genuino, honesto y sencillo: “Llegue mi clamor delante de ti, oh Jehová; dame entendimiento conforme a tu palabra” Salmo 119:169, y que aun cuando Dios nos diga: “Lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora; mas lo entenderás después” San Juan 13:7, que así también como el salmista podamos decir “He confiado asimismo en Jehová sin titubear” Salmo 26:1.

DIOS LOS GUARDE Y BENDIGA SIEMPRE.

domingo, 7 de marzo de 2021

¿DE QUÉ NOS ESTAMOS ALIMENTANDO? (PARTE 2)

El domingo pasado me enfoqué en dos acciones específicas que nos pueden ayudar a mantener nuestro corazón puro, limpio y sano una vez que Jesús comienza la obra en nosotros: 1- CUIDAR LO QUE VEMOS y 2- CUIDAR LO QUE OÍMOS. Pero esto no es lo único que debemos hacer, hoy quiero enfocarme en dos acciones más:


3 – CUIDAR LO QUE PENSAMOS:

SOBRE DIOS: Por lo general, creo que ante cualquier situación que nos toque enfrentar en la vida, tendemos fácilmente a pensar mal de Dios: muchas veces pensamos que a Él no le importamos, que nunca nos va a sanar, que Él no nos escucha, que no nos tiene en cuenta, que no nos va a proveer, que no vamos a salir adelante, que no valemos nada, que nuestros problemas son mayores que Dios, y cuántos pensamientos más que son puras mentiras que van en contra de su palabra. Hay un proverbio que dice “Encomienda a Jehová tus obras, y tus pensamientos serán afirmados” Proverbios 16:3. Y justamente es lo que debemos hacer; si le entregamos a Dios nuestra vida y le encomendamos nuestros pasos, Él va a cambiar todos esos pensamientos negativos que son MENTIRAS, en pensamientos afirmados en SU PALABRA QUE ES VERDAD.

Una de las tantas cosas que deberíamos decirle a Dios en nuestras oraciones es esta: “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno” Salmo 139:23-24. Los que somos hijos de Dios debemos tener “la mente de Cristo” 1 Corintios 2:16. Es decir, pensar como JESÚS pensaría: EN POSITIVO, SIEMPRE FIRME Y CONFIANDO EN LA VOLUNTAD DE DIOS, EN TODO TIEMPO.

Esto no quiere decir que nunca vamos a tener pensamientos malos, muchas veces vamos a tenerlos; pero la idea es que cuando los tengamos, nos encomendemos a Dios y le pidamos que cambie esos pensamientos negativos por pensamientos positivos, afirmándolos en LA VERDAD DE SU PALABRA; si le pedimos con fe, Él va a obrar.


SOBRE LOS DEMÁS: No necesariamente hace falta hablar para juzgar, hay que ser cuidadosos porque con los pensamientos nomas ya podemos estar juzgando a los demás cuando en realidad el papel de juez no nos corresponde. “Ya no nos juzguemos los unos a los otros, sino más bien decidid esto: no poner obstáculo o piedra de tropiezo al hermano” Romanos 14:13.

A nosotros no nos toca juzgar ni condenar, sino AMAR, SALVAR y preocuparnos por nuestra salvación y cuidar nuestro comportamiento, y de los demás se encargará Dios, pues todos daremos cuentas a Dios de nuestras acciones un día, día en el que “Dios le pagará a cada uno conforme a sus obras” Romanos 2:6.

 

SOBRE NOSOTROS MISMOS: “ninguno tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura” Romanos 12:3. Es correcto que debemos amarnos a nosotros mismos, pero amarnos no significa IDOLATRARNOS ni ALABARNOS, no hay que irse a los extremos. AMARNOS significa respetarnos, querernos, aceptar la forma en que Dios nos hizo, pensar en lo valiosos que somos para Él y cuidarnos en todo sentido; y si hemos recibido a Dios, con más razón debemos cuidarnos en todo, pues somos templos y moradas de su Santo Espíritu (1 Corintios 6:19).

En síntesis, tal como aconsejaba el apóstol: “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, EN ESTO PENSAD” Filipenses 4:8.


4 – CUIDAR LO QUE HABLAMOS

“El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca” San Lucas 6:45.

SOBRE NOSOTROS: Seamos cuidadosos no solo con lo que pensamos de nosotros, sino también con lo que decimos de nosotros. Está muy bien reconocer y hablar de nuestro valor cuando sea necesario, pero tampoco nos vayamos al extremo. “Que te alabe el extraño, y no tu boca; el forastero, y no tus labios” Proverbios 27:2. Debe haber un equilibrio, no debemos maltratarnos pero tampoco alabarnos, simplemente AMARNOS.

SOBRE LOS DEMÁS/CON LOS DEMÁS: Las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres. 1 Corintios 15:33. Examinemos nuestras conversaciones con los demás. ¿Hablamos mal de otros?, “hermanos, no habléis mal los unos de los otros” Santiago 4:11. ¿Hablamos mentiras? “Aparta de ti la boca perversa, y aleja de ti los labios falsos” Proverbios 4:24. ¿Hablamos con palabras ásperas? “La blanda respuesta quita la ira; mas la palabra áspera hace subir el furor” Proverbios 15:1 ¿Hablamos sin saber? ¿Hablamos sin estar seguros de lo que decimos? “Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede” San Mateo 5:37.


Además de todo esto, el hecho de cuidar lo que hablamos no se limita solamente a lo que literalmente DECIMOS con nuestra boca, sino también a todo aquello que compartimos con los demás a través de nuestras redes sociales o cualquier otro medio. Analicemos todo aquello que compartimos con los demás: pensamientos, ideas, frases… ¿estoy agradando a Dios con lo que digo/hablo/comento/comparto? (sea en redes sociales o en persona, todo cuenta). Si analizamos nuestros actos con un corazón humilde y sincero, Dios nos va a hacer saber qué cosas no le agradan y nos dará la fuerza para hacer lo correcto ante sus ojos.


“Examina la senda de tus pies, y todos tus caminos sean rectos. No te desvíes a la derecha ni a la izquierda; aparta tu pie del mal” Proverbios 4:26-27.

Si realmente queremos agradar a Dios y mantener la limpieza que Él va haciendo en nuestros corazones, debemos cuidarnos en absolutamente TODO lo que hacemos.

Esto no quiere decir que nunca vamos a fallar, por supuesto que de vez en cuando cometeremos errores, pero lo importante es NO ALEJARNOS SINO SIEMPRE VOLVER A DIOS con un corazón humillado, dispuestos a aprender de los errores cometidos y dispuestos a ser MOLDEADOS y PURIFICADOS nuevamente. Es necesario que Dios trabaje en nosotros diariamente, por eso la importancia de buscarlo y darle lugar en nuestras vidas un poquito más cada día.


Por último quiero aclarar que todos estos consejos no son solo para ustedes que me leen, sino también (y primeramente) para mí; yo también estoy igual que ustedes, a pesar de mis errores, esforzándome cada día por agradarle más a Dios, pues en Él solamente encuentro mi PLENITUD y mi FELICIDAD. Dios nos ayude y nos de constantemente el deseo de servirle, amarle y hacer siempre lo correcto ante sus ojos.

Él los bendiga siempre.

domingo, 28 de febrero de 2021

¿DE QUÉ NOS ESTAMOS ALIMENTANDO? (PARTE 1)

En los devocionales anteriores veníamos hablando sobre la importancia de GUARDAR el corazón, es decir, de dejar que Jesús more en él y lo vaya limpiando de todo pecado y de todas aquellas cosas malas que no agradan a Dios y que nos hacen alejar de Él.

Bueno, hoy vamos a hablar de algunas acciones específicas que, si las ponemos por obra, nos pueden ayudar a mantener nuestro corazón puro, limpio y sano una vez que Jesús comienza la obra en nosotros. Porque claro, una vez que le abrimos el corazón a Jesús, Él comienza a sanar las heridas de nuestro corazón y comienza a limpiarlo, pero nosotros también debemos poner de nuestra parte y cuidar esa LIMPIEZA que Jesús va haciendo en nuestros corazones.

Hoy me voy a enfocar en dos acciones, y en la parte 2 de este devocional (el cual publicaré el domingo que viene), me enfocaré en 2 acciones más.


1- CUIDAR LO QUE VEMOS:

Con el avance de la tecnología, el mundo está en una etapa en la que absolutamente TODOS, (y de TODAS las edades), estamos expuestos a TODO TIPO DE CONTENIDO (tanto bueno como malo), en TODO tiempo (las 24 horas del día).

A diferencia de años anteriores, hoy en día, las principales fuentes de consumo son redes sociales, mayor cantidad de películas, más variedad de música, más programas de televisión, más cantidad de novelas, más variedad de libros, más cantidad de videojuegos y muchas cosas más. Y por supuesto, dentro de todo esto hay mucho contenido útil, necesario y bueno, tanto para la vida cotidiana como para la vida espiritual; pero NO TODO es completamente bueno, NO TODO va a bendecir y edificar nuestras vidas, NO TODO agrada a Dios, y NO TODO va a ayudarnos a estar más cerca de Él. Los hijos de Dios debemos tener mucho cuidado con el TIPO DE CONTENIDO QUE CONSUMIMOS, porque si bien hay cosas muy buenas, también hay cosas muy malas, que desagradan a Dios, de las cuales hay que GUARDAR NUESTRO CORAZÓN.

Veamos algunos ejemplos:

- PELÍCULAS: existen muchas películas que tienen mensajes hermosos, hasta películas cristianas, que edifican y bendicen nuestras vidas, pero no todas son así. Por ejemplo, las películas de terror. Justamente lo que menos hacen esas películas es aportar algo bueno a nuestras vidas; de hecho, todo lo contrario, nos llenan de miedo, sustos, y nos hacen pasar un mal rato, no solo al verlas sino también luego de verlas, pues andamos con miedo a la oscuridad y nos cuesta mucho reconciliar el sueño, y si logramos dormir, soñamos con esas cosas feas que vimos en la película. Y no solo eso, sino que también hasta podemos llegar a experimentar otras cosas horribles como consecuencia de haberle dado lugar a ese tipo de películas. Seamos cuidadosos con el tipo de películas que vemos porque NO TODO es bueno para nuestro corazón.

- REDES SOCIALES: Las redes tienen su buen contenido, pero también hay cosas que, para los que queremos agradar a Dios, no son del todo buenas. Fuera del ámbito familiar y amistoso, las cuentas que seguimos son un reflejo de lo que hay en nuestro corazón. Hay que tener sabiduría para elegir lo que consumimos. A veces seguimos páginas o cuentas que con sus publicaciones, ideas y frases, dañan nuestra mente, y nos llevan a pensar cosas que no van acorde a la palabra de Dios, o nos confunden, y si no estamos firmes en la verdad de Dios, con sus mentiras y engaños nos llevan a alejarnos de Él. Así como también otras veces seguimos cuentas de personas cuyas vidas nos incitan a pecar, y a hacer cosas que no agradan a Dios. Seamos cuidadosos porque lo que consumimos se transforma en nuestra realidad, aquella que controla nuestras vidas. Si queremos agradar a Dios, no tenemos que dejar que estas cosas malas controlen nuestras vidas. No sigamos cuentas que solo nos hagan daño, que alimenten los malos deseos de nuestro corazón y que nos lleven a alejarnos de Dios. Sigamos cuentas que glorifiquen a Dios, y que nos animen a estar cada vez más y más cerca de Él. Hagamos limpieza de redes, revisemos a quién seguimos, y si esa persona o cuenta no nos edifica, ni nos enseña o aporta algo que agrade a Dios, entonces dejemos de seguirla. Debemos preguntarnos: ¿por qué estoy siguiendo estas cuentas? ¿Me están aportando algo bueno? Aclaración: esto no quiere decir que no podamos seguir cuentas relacionadas con nuestra profesión, trabajo, salud, economía, entretenimiento favorito u otros intereses, por supuesto que podemos seguir esas cuentas, pero siempre y cuando no influyan en nuestra relación con Dios y no compartan contenido desagradable ante sus ojos.

Todo esto por un lado, sin embargo, por el otro, el problema no son siempre las cuentas que seguimos, sino también (y muchas veces) la maldad de nuestro corazón; por ejemplo, a veces sucede que seguimos cuentas de amistades o personas conocidas, a las cuales vemos prosperar y aunque no siempre lo admitamos ni demostremos, terminamos sintiendo envidia o celos, lo cual no es para nada bueno ni agradable a Dios. O a veces vemos que la persona que nos cae mal está teniendo éxito en el amor, en sus estudios y en su trabajo, y en el fondo le deseamos lo peor simplemente porque nos cae mal, cuando en realidad Dios nos manda a amar y perdonar y no a juzgar ni condenar. Las redes están plagadas de cosas malas, pero también nosotros debemos reconocer que tenemos maldad en nuestro corazón y que es por esto que necesitamos que constantemente Jesús nos limpie y nos enseñe a ser cada día más como Él.

Muchas personas creen que los únicos pecados son robar y matar, y que mientras no robemos ni matemos somos unos santos, cuando en realidad estamos llenos de pecados hasta en las cosas más mínimas, y de ahí nuestra TREMENDA NECESIDAD DE UN SALVADOR (JESÚS) QUE NOS ENSEÑE DÍA TRAS DÍA A ALEJARNOS MÁS Y MÁS DEL PECADO Y ACERCARNOS MÁS Y MÁS A DIOS, y TODO ESTO para nuestro BIENESTAR GENERAL, es decir, el BIEN de nuestro corazón, alma, cuerpo, y espíritu.


2- CUIDAR LO QUE OÍMOS:

Veamos algunos ejemplos:

- MÚSICA: existen un montón de canciones que hablan de cosas obscenas y vulgares, así como también canciones que hablan de tristeza, depresión, desesperanza, infidelidad, desamor, muerte, decepción, (este tipo de canciones siempre existieron, pero hoy es más fácil acceder a ellas) y cuántas cosas más que NO bendicen nuestras vidas, sino que nos llenan de temor, dudas e inseguridad; a la vez que mientras más les damos lugar, más corrompen nuestra fe y de manera muy sutil, (es decir, poco a poco), en vez de acercarnos a Dios, nos van alejando completamente de Él. Tengamos cuidado con el tipo de música que escuchamos, porque NO TODO agrada a Dios; si realmente queremos estar más cerca de Dios, entonces tratemos de evitar esa música y tratemos de escuchar más alabanzas, canciones que hablen de Dios, de sus obras, de su amor, de su poder, de su sacrificio; y eso nos llenará de su PAZ, de ESPERANZA, y hasta aumentará nuestra FE en Dios.

- NOTICIAS: Es necesario mantenernos informados sobre lo que sucede en el mundo, pues estamos en este mundo y no por ser cristianos vamos a vivir encerrados en una burbuja. Claro que no. Pero debemos tener cuidado sobre las cosas que escuchamos, y también la FRECUENCIA con la que las escuchamos. Si en el noticiero ya dieron la información que necesitábamos escuchar sobre la economía, el dólar, el comienzo de clases o lo que sea que necesitábamos saber, y luego empiezan a notificar sobre muertes y robos, lo apaguemos. No nos alimentemos de eso, veamos lo JUSTO y NECESARIO. No aflijamos nuestro corazón alimentándolo de TODO lo malo que ocurre en este mundo a causa de la maldad y desobediencia del ser humano. Mejor nos alimentemos de las buenas noticias, es decir, DEL EVANGELIO y de LA PALABRA DE DIOS. Informémonos de todo lo necesario para vivir en este mundo, pero no nos olvidemos de informarnos sobre lo necesario para CUIDAR NUESTRO CORAZÓN Y NUESTRA RELACIÓN CON DIOS. Escuchemos testimonios de las obras de Dios, escuchemos prédicas, alabanzas, cánticos celestiales, y todo aquello que nos ayude a MANTENER LA LIMPIEZA QUE JESÚS HACE EN NUESTROS CORAZONES.

- VOCES NEGATIVAS: Creo que todos conocemos a alguna persona en nuestro círculo amistoso, familiar o de trabajo, que es negativa y pesimista; y que en lugar de ayudarnos a tener más fe en Dios, nos deprime y nos hace perder la fe y la esperanza. Y esto no solo pasa con personas que no creen en Dios, sino que incluso hay gente cristiana que, a pesar de creer en Dios, es pesimista y negativa. En primer lugar, tratemos de NO SER ese tipo de personas; en segundo lugar, NO NOS DEJEMOS INFLUIR por los comentarios pesimistas y negativos de esas personas, y en tercer lugar, OREMOS por esas personas, para que Dios las bendiga, transforme sus corazones y les conceda gracia y fe para que puedan darse cuenta de que Dios es un Dios de VICTORIA, SALVACIÓN, TRIUNFO, GOZO, ALEGRÍA, PROSPERIDAD Y PAZ, y que los hijos de Dios somos llamados a PONER LOS OJOS EN JESÚS y no en los problemas. Debemos ser cuidadosos con las personas a las que oímos y a las que prestamos atención. Procuremos que sean personas que con sus palabras nos edifiquen, nos inspiren a ser más como Jesús, y nos sean de bendición y fortaleza.

 

Tal como dice 1 Corintios 10:23: “Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica”. Lo que el apóstol quiso decir con este versículo es que los hijos de Dios “podemos” (es decir, tenemos la libertad de decisión) de hacer cualquier cosa que deseemos, pero si queremos agradar a Dios, debemos saber que NO TODO lo que “podamos” hacer en este mundo NOS CONVIENE; y ante los ojos de Dios, no todo lo que “PODEMOS” hacer es lo que “DEBEMOS”. 

Si queremos que Dios nos limpie cada día más, no basta solo con querer, Dios va a hacer su parte pero nosotros también debemos esforzarnos: debemos tratar de NO CONTAMINARNOS con aquellas cosas que no agradan a Dios. Y esto no significa que, por ser cristianos, vamos a encerrarnos en nuestra habitación y no vamos a salir ni a la esquina con tal de no contaminarnos con el mundo. Eso es irse a los extremos y todos los extremos son malos; sino que DEBEMOS PEDIRLE SABIDURÍA A DIOS PARA QUE ÉL NOS GUÍE Y NOS ENSEÑE A CONDUCIRNOS EN ESTE MUNDO COMO LO HIZO JESÚS. ÉL ES NUESTRO MAYOR EJEMPLO DE PUREZA, LIMPIEZA Y SANTIDAD. SIGAMOS SU EJEMPLO: Él se juntaba con pecadores, pero NO PECABA; Él habitaba en un mundo lleno de maldad y pecado, pero NO SE CONTAMINABA; Él habitaba en un mundo lleno de malas influencias pero NO SE DEJABA INFLUIR, sino que ÉL INFLUÍA E IMPACTABA A TODOS CON SU LUZ, AMOR Y PERDÓN. Bueno, así también nosotros, que hemos creído en Jesús y lo tenemos en nuestro corazón, estamos en este mundo lleno de maldad y pecado, pero no debemos contaminarnos, sino REFLEJAR LA LUZ DE JESÚS para que el mundo LO VEA en nuestra forma de ser y de vivir, y así se entreguen a Él y sus almas sean salvas.

Si oramos a Dios, hablamos con Él y le decimos de todo corazón que queremos agradarle, Él nos va a escuchar con oídos bien atentos, y al ver nuestra disposición, Él feliz y contento va a guiarnos con todo gusto y placer por el camino correcto y agradable ante sus ojos, y la PAZ DE DIOS nos va a llenar y nos daremos cuenta de que no hay nada más hermoso que VIVIR PARA DIOS 💛

Que nuestro mayor anhelo siempre sea AGRADARLE. Bendiciones.

domingo, 21 de febrero de 2021

¿MALAS DECISIONES?

El ser humano generalmente tiende a dejarse llevar por sus propios criterios, sus propias ideas y sus propios pensamientos. Es su naturaleza. Pero, ¿qué le sucede al hombre cuando se deja llevar por sí mismo? Así es, falla. "Hay camino que al hombre le parece derecho; Pero su fin es camino de muerte" Proverbios 14:12.


Lamentablemente, la naturaleza del ser humano es pecaminosa, y el hombre tiende a desviarse fácilmente por el mal camino. "Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez. Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre" San Marcos 7:20-23.

El hombre que se deja guiar por sus pensamientos termina tomando MALAS DECISIONES que por supuesto terminan trayendo MALAS CONSECUENCIAS.


Ahora, ¿cómo hacemos para NO tomar malas decisiones?

La respuesta es simple:

"No seas sabio en tu propia opinión; Teme a Jehová, y apártate del mal; Porque será medicina a tu cuerpo, y refrigerio para tus huesos" Proverbios 3:7-8.

Se trata de temer a Dios, pedirle sabiduría y dejar que Él sea nuestra guía en cada área de nuestra vida, porque de hecho a Dios le importa cada área, desde la más importante hasta la más insignificante. Dios está hasta en los detalles más mínimos. (ÁREAS: Trabajo, estudio, viajes, amistades, sueños por cumplir, noviazgo, entre otras)


"Bienaventurado el hombre que halla la sabiduría, y que obtiene la inteligencia" Proverbios 3:13.

ESTA BUENA DECISIÓN TIENE UNA BUENA CONSECUENCIA:

"Entonces andarás por tu camino confiadamente, y tu pie no tropezará, porque Jehová será tu confianza" Proverbios 3:23-26.


💜Hoy quiero invitarte a que si tienes en mente tomar alguna decisión pero no estás seguro, le cuentes a Dios y le pidas sabiduría para poder tomar la decisión correcta y evitar malas consecuencias a futuro💜

Así que... ¿Vamos a tomar decisiones basadas en nuestros criterios, las cuales pueden traer malas consecuencias, o vamos a dejar que sea Dios quien guíe nuestras decisiones? Cada uno sabrá la respuesta.

❤DIOS LOS BENDIGA❤

domingo, 14 de febrero de 2021

¿QUÉ TIPO DE CORAZÓN DEBO TENER?


(Continuación del DEVOCIONAL anterior, titulado “¿QUÉ ES GUARDAR EL CORAZÓN?”) 


Por lo general, es muy común ver o escuchar en películas, canciones o incluso ropa, frases que hacen referencia al corazón; pero como hijos de Dios, debemos tener cuidado de las frases populares que creemos o compartimos porque no todas van acorde a la palabra de Dios.

Hay una frase muy conocida que dice “sigue a tu corazón”, pero viéndolo desde un punto de vista cristiano, la Biblia no nos enseña esto; al contrario, nos enseña que nuestro corazón es engañoso, “más engañoso que todo, es el corazón” (Jeremías 17:9), que todas las cosas malas provienen de él (San Marcos 7:21) y que a quien debemos seguir no es a nuestro corazón, sino a Cristo. “Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y SÍGAME” (San Mateo 16:24). A eso se refiere Jesús con "negarse a uno mismo", se refiere a no imponerle a Dios lo que nosotros queremos, ni enfocarnos en lo que a nuestro corazón le "parece" mejor, sino hacer lo que Dios quiere, y amar su voluntad por sobre todas las cosas, la cual siempre es BUENA, AGRADABLE Y PERFECTA (Romanos 12:2).


También hay otra que dice “haz lo que te haga feliz”, pero yo la cambiaría por “haz lo que Dios quiere, y eso te hará feliz”. Sucede que muchas veces creemos que algo o alguien nos va a hacer feliz y termina no siendo así, y culpamos a Dios por eso, cuando en realidad eso es consecuencia de dejarnos guiar por nuestro corazón, en vez de dejarnos guiar por Dios.

Muchas veces no entendemos, o no queremos entender, que la voluntad de Dios siempre es mejor que la nuestra, y que lo que Él quiere para nosotros es mucho mejor que lo que nosotros podemos querer.

Tal como dice el versículo citado anteriormente, nuestro corazón es engañoso, y si no tenemos a Jesús en él, que lo limpie, lo purifique, lo santifique, lo moldee y lo guíe por el sendero correcto, vamos a terminar cometiendo más errores de los que quisiéramos. En cambio, si dejamos a Jesús moldear nuestro corazón, trabajar en él y guiarlo, nos ahorraremos mucho sufrimiento, muchas decepciones y nos salvaremos de cometer muchísimos errores. Esto no significa que nunca cometeremos errores, por supuesto que sí, somos humanos y en algún momento vamos a fallar, pero la diferencia estará en que tendremos a Jesús para guiarnos, para enseñarnos a pedir perdón y enmendar nuestros errores, y para darnos la fuerza y el valor para no volver a cometerlos. ¡Qué importante es tener a Jesús en el corazón!


Este tipo de corazón es el que Dios quiere que tengamos, un CORAZÓN en el que esté CRISTO, porque de esta forma aprenderemos a ser como Dios quiere que seamos: amorosos, compasivos, amables, agradecidos, generosos, pacíficos, bondadosos, alegres, sinceros, humildes, sencillos, sabios y empáticos.


Si Jesús mora en nuestro corazón, nuestro corazón se convertirá en:


-un corazón alegre, y “el corazón alegre hermosea el rostro” (Proverbios 15:13)

- un corazón entendido, y “el corazón entendido busca la sabiduría” (Proverbios 15:14)

-un corazón contento y “el de corazón contento tiene un banquete continuo” (Proverbios 15:15)


- un corazón contrito y humillado, al cual Dios nunca despreciará (Salmo 51:17)


-un corazón recto (Salmo 119:7)


-un corazón sincero (Hebreos 10:22)


-un corazón purificado (Hebreos 10:22)


-un corazón santificado (1 Pedro 3:15)


-un corazón que alaba a Dios (Salmo 9:1-20)


-un corazón que busca constantemente a Dios (Salmo 119:2)


-un corazón que guarda los mandamientos de Dios (119:11)


-un corazón cuyo gozo son los testimonios de Dios (Salmo 119:111)


-un corazón dispuesto a cumplir la ley y los estatutos de Dios (Salmo 119:112)


¡Y teniendo este tipo de corazón, podemos estar súper seguros de que las bendiciones de Dios siempre nos alcanzarán! (Deuteronomio 28:2).

 

¡Que nuestro mayor anhelo siempre sea tener este tipo de corazón! Y que no solo quede en “anhelo”, ¡sino que podamos finalmente conseguirlo!

 

Que Cristo more siempre en nuestros corazones. Un abrazo.


domingo, 7 de febrero de 2021

¿QUÉ ES "GUARDAR EL CORAZÓN"?

 

“Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida” Proverbios 4:23.

A lo largo de mi vida, escuché muchas veces este proverbio, pero nunca había llegado a comprender el mensaje tan importante que nos deja. Yo me preguntaba, ¿qué significa que del corazón mane la vida?, ¿de qué hay que guardarlo?, ¿y cómo se guarda?

Hasta que Dios, a través de diferentes personas, me fue enseñando poco a poco lo que todo esto significaba, y hoy quiero compartirlo con ustedes.


¿QUÉ SIGNIFICA QUE DEL CORAZÓN MANE LA VIDA?

Para empezar, el verbo “manar” quiere decir “nacer, brotar, fluir”; por lo tanto, la última frase quiere decir que dependiendo del tipo de corazón que tengamos, va a nacer, brotar o fluir un tipo de vida. De hecho si lo pensamos bien, es pura lógica: de un corazón sin Dios, claramente va a brotar una vida alejada de Dios y con un vacío en el alma, pero de un corazón que tiene a Dios, va a brotar una vida llena de su paz y de sus bendiciones.


¿DE QUÉ HAY QUE GUARDAR EL CORAZÓN?

De todas las cosas malas que salen de él y nos contaminan. Cuando Adán y Eva pecaron, ese pecado se fue pasando de generación en generación, por eso todos los seres humanos ya nacemos con una naturaleza pecaminosa, es decir, con un corazón que tiende fácilmente a pecar y a hacer todo lo que no agrada a Dios. Es por esto que Jesús enseñó que lo que contamina al ser humano y lo aleja de su relación con Dios son justamente todas las cosas malas que salen de su corazón. “Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez. Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre” San Marcos 7:21-23. Y aquí está la respuesta, si estamos buscando realmente agradar a Dios, no debemos darle lugar a estas maldades ni permitir que crezcan en nuestro corazón. Pero, ¿cómo?


 ¿CÓMO SE GUARDA EL CORAZÓN?

¿Cómo guardamos el corazón y evitamos que todas las maldades antes mencionadas crezcan en él? Y he aquí nuestra respuesta: JESÚS. La única forma en que podemos guardar nuestro corazón de todas las cosas malas, es DEJANDO ENTRAR A JESÚS EN ÉL, para que Él empiece a LIMPIAR, PURIFICAR Y ORDENAR todo el caos que hay dentro. Mientras más espacio ocupe Jesús en nuestro corazón, menos lugar tendrán todas estas maldades. Mientras más aprendamos a ser como Jesús, menos lugar le daremos al pecado. Mientras más nos llenemos de su Santo Espíritu, más frutos de su Santo Espíritu daremos (amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza - Gálatas 5:22-23). Pero depende de nosotros dejarlo entrar para que Él pueda trabajar en nuestros corazones, pues Él es tan prudente y respetuoso que no entra a la fuerza; solo entra si le abrimos la puerta.

La única forma de vencer la maldad y el pecado que moran en nuestro corazón, es dejando morar en él al ÚNICO que VENCIÓ a la maldad y al pecado: JESÚS, HIJO DE DIOS, quien murió crucificado y resucitó EN GLORIA al tercer día, y está ahora sentado a la diestra del Padre.

Por eso hoy quiero invitarte a que si Jesús ya entró en tu corazón, le sigas dando lugar, lo busques cada vez más y permitas que Él crezca cada día más en ti; y si Jesús todavía no mora en tu corazón, te invito a abrirle la puerta y a dejarlo sanar tu corazón; jamás te arrepentirás, pues vivir una vida con JESÚS en el corazón es lo mejor que nos puede pasar.

Espero que ÉL te guarde y su paz te acompañe en todo momento.