Mostrando entradas con la etiqueta MANOS DE DIOS. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta MANOS DE DIOS. Mostrar todas las entradas

domingo, 18 de abril de 2021

UN DÍA A LA VEZ

Cada vez que leo este pasaje, es como si Dios me dijera "Calma, ten paz, debes vivir un día a la vez, y recordar que estoy contigo todos los días, yo te proveo, yo te sustento, yo soy tu Señor, Salvador y Dios"


Es un pasaje muy conocido, pero siempre hace bien recordarlo.


PALABRAS DE JESÚS:

"Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo? Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos. Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe? No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal" (San Mateo 6:25-34)


Jesús con esto nos quiso decir que no vale la pena afanarse ni preocuparse por las cosas terrenales, porque Él sabe que tenemos necesidad de esas cosas y por eso Él nos las va a proveer. Nosotros simplemente debemos hacer la parte que nos toca y Dios hará el resto. Él siempre añade su poder a nuestros esfuerzos. Nosotros debemos preocuparnos por buscarlo todos los días, adorarlo, amarlo y dejar que Él trabaje en nosotros. Pongamos cada día a Dios en primer lugar, dejemos TODO en sus manos, y veremos su mano en TODO.