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domingo, 30 de mayo de 2021

ESTÁ BIEN NO SABÉRSELAS A TODAS...

"Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos y Él enderezará tus veredas. No seas sabio en tu propia opinión" Proverbio 3:5-7.


Muchas veces leí este proverbio y no lo entendía del todo, hasta que, no hace mucho, gracias a una serie de cosas que me sucedieron, logré entender un poco más a qué se refiere. Obviamente que de este proverbio se pueden sacar muchas más enseñanzas, no solamente la que les voy a compartir, pero espero que lo poquito que pude aprender pueda servirles tanto como me sirvió a mí.


Las partes de este proverbio que más me tocaron el corazón fueron estas: "No te apoyes en tu propia prudencia" y "No seas sabio en tu propia opinión".


Esto me llamó la atención porque creo que parte de nuestra naturaleza humana y pecaminosa es el ser orgullosos. En ciertas ocasiones, somos propensos a creer que nos las sabemos a todas, que nadie puede venir a decirnos qué hacer o cómo hacerlo y que lo que nosotros decimos y queremos es lo que se debe hacer.


Bueno, a mí muchas veces me pasó eso. Le di lugar a mi orgullo incluso en mis oraciones, pidiéndole a Dios que por favor todo saliera como yo quería, porque según yo, mi forma era la mejor forma en que salieran las cosas. Muchas veces me dejé llevar por la confianza en mi misma, creyendo que yo sabía lo que quería, y que eso era lo mejor para mi vida, cuando en realidad no era así. 


No me daba cuenta de que le estaba dando lugar al "yo" en vez de a Dios. No notaba que estaba confiando en mi capacidad, en vez de la capacidad y poder de Dios. No era lo suficientemente consciente de que la manera de actuar de Dios siempre iba a ser mejor que la mía. Me creía sabia en mi propia opinión, me apoyaba en mi propia prudencia. Y ahí estaba el problema. 


Luego de un tiempo, veía que Dios no me respondía lo que le pedía, y hasta llegué a cometer el grave error de pensar que no me escuchaba. Hasta que un día, a través de diferentes situaciones que viví, Dios abrió mis ojos y me hizo notar todas las razones por las que no me había dado exactamente lo que le pedí. Todo empezó a tener sentido, empecé a darme cuenta de por qué algunas cosas habían sucedido y otras no, pude ver que Dios no me estaba negando un pedido o deseo porque Él fuera malo, sino porque si me concedía esa petición, me iba a causar mucho daño, y Dios no quería eso para mi, ¡Él me estaba protegiendo! 


Así que no pude estar más agradecida con Dios por haberme librado de aquellas cosas que si pasaban, me hubieran dañado. Pude sentir su amor y su protección muy de cerca, y gracias a esa experiencia aprendí que lo MEJOR que podemos hacer es confiar, de todo corazón, en las maneras de actuar de Dios, que son siempre mejores que las nuestras.


"Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos" Isaías 55: 8-9.


Así que hoy los animo a que si le han pedido algo específico a Dios y Él aún no les responde, sean pacientes y no pierdan la fe, porque si lo que pidieron va conforme a la voluntad de Dios, Él se los va a conceder en el momento justo; pero también sepan que si Él no les concede ese pedido tal cual, es porque los está librando de algo y tiene algo mucho mejor para sus vidas. Las maneras de obrar de Dios son perfectas, confíen en su Santa Voluntad y en su sabiduría. No le impongan nada a Dios, dejen que Él obre. Él sabe qué es lo mejor para nuestras vidas, y si dejamos que Él sea quien guíe y enderece nuestros pasos, no habrá nada que temer. 


Dios los bendiga inmensamente. 

domingo, 7 de febrero de 2021

¿QUÉ ES "GUARDAR EL CORAZÓN"?

 

“Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida” Proverbios 4:23.

A lo largo de mi vida, escuché muchas veces este proverbio, pero nunca había llegado a comprender el mensaje tan importante que nos deja. Yo me preguntaba, ¿qué significa que del corazón mane la vida?, ¿de qué hay que guardarlo?, ¿y cómo se guarda?

Hasta que Dios, a través de diferentes personas, me fue enseñando poco a poco lo que todo esto significaba, y hoy quiero compartirlo con ustedes.


¿QUÉ SIGNIFICA QUE DEL CORAZÓN MANE LA VIDA?

Para empezar, el verbo “manar” quiere decir “nacer, brotar, fluir”; por lo tanto, la última frase quiere decir que dependiendo del tipo de corazón que tengamos, va a nacer, brotar o fluir un tipo de vida. De hecho si lo pensamos bien, es pura lógica: de un corazón sin Dios, claramente va a brotar una vida alejada de Dios y con un vacío en el alma, pero de un corazón que tiene a Dios, va a brotar una vida llena de su paz y de sus bendiciones.


¿DE QUÉ HAY QUE GUARDAR EL CORAZÓN?

De todas las cosas malas que salen de él y nos contaminan. Cuando Adán y Eva pecaron, ese pecado se fue pasando de generación en generación, por eso todos los seres humanos ya nacemos con una naturaleza pecaminosa, es decir, con un corazón que tiende fácilmente a pecar y a hacer todo lo que no agrada a Dios. Es por esto que Jesús enseñó que lo que contamina al ser humano y lo aleja de su relación con Dios son justamente todas las cosas malas que salen de su corazón. “Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez. Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre” San Marcos 7:21-23. Y aquí está la respuesta, si estamos buscando realmente agradar a Dios, no debemos darle lugar a estas maldades ni permitir que crezcan en nuestro corazón. Pero, ¿cómo?


 ¿CÓMO SE GUARDA EL CORAZÓN?

¿Cómo guardamos el corazón y evitamos que todas las maldades antes mencionadas crezcan en él? Y he aquí nuestra respuesta: JESÚS. La única forma en que podemos guardar nuestro corazón de todas las cosas malas, es DEJANDO ENTRAR A JESÚS EN ÉL, para que Él empiece a LIMPIAR, PURIFICAR Y ORDENAR todo el caos que hay dentro. Mientras más espacio ocupe Jesús en nuestro corazón, menos lugar tendrán todas estas maldades. Mientras más aprendamos a ser como Jesús, menos lugar le daremos al pecado. Mientras más nos llenemos de su Santo Espíritu, más frutos de su Santo Espíritu daremos (amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza - Gálatas 5:22-23). Pero depende de nosotros dejarlo entrar para que Él pueda trabajar en nuestros corazones, pues Él es tan prudente y respetuoso que no entra a la fuerza; solo entra si le abrimos la puerta.

La única forma de vencer la maldad y el pecado que moran en nuestro corazón, es dejando morar en él al ÚNICO que VENCIÓ a la maldad y al pecado: JESÚS, HIJO DE DIOS, quien murió crucificado y resucitó EN GLORIA al tercer día, y está ahora sentado a la diestra del Padre.

Por eso hoy quiero invitarte a que si Jesús ya entró en tu corazón, le sigas dando lugar, lo busques cada vez más y permitas que Él crezca cada día más en ti; y si Jesús todavía no mora en tu corazón, te invito a abrirle la puerta y a dejarlo sanar tu corazón; jamás te arrepentirás, pues vivir una vida con JESÚS en el corazón es lo mejor que nos puede pasar.

Espero que ÉL te guarde y su paz te acompañe en todo momento.