domingo, 21 de febrero de 2021

¿MALAS DECISIONES?

El ser humano generalmente tiende a dejarse llevar por sus propios criterios, sus propias ideas y sus propios pensamientos. Es su naturaleza. Pero, ¿qué le sucede al hombre cuando se deja llevar por sí mismo? Así es, falla. "Hay camino que al hombre le parece derecho; Pero su fin es camino de muerte" Proverbios 14:12.


Lamentablemente, la naturaleza del ser humano es pecaminosa, y el hombre tiende a desviarse fácilmente por el mal camino. "Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez. Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre" San Marcos 7:20-23.

El hombre que se deja guiar por sus pensamientos termina tomando MALAS DECISIONES que por supuesto terminan trayendo MALAS CONSECUENCIAS.


Ahora, ¿cómo hacemos para NO tomar malas decisiones?

La respuesta es simple:

"No seas sabio en tu propia opinión; Teme a Jehová, y apártate del mal; Porque será medicina a tu cuerpo, y refrigerio para tus huesos" Proverbios 3:7-8.

Se trata de temer a Dios, pedirle sabiduría y dejar que Él sea nuestra guía en cada área de nuestra vida, porque de hecho a Dios le importa cada área, desde la más importante hasta la más insignificante. Dios está hasta en los detalles más mínimos. (ÁREAS: Trabajo, estudio, viajes, amistades, sueños por cumplir, noviazgo, entre otras)


"Bienaventurado el hombre que halla la sabiduría, y que obtiene la inteligencia" Proverbios 3:13.

ESTA BUENA DECISIÓN TIENE UNA BUENA CONSECUENCIA:

"Entonces andarás por tu camino confiadamente, y tu pie no tropezará, porque Jehová será tu confianza" Proverbios 3:23-26.


💜Hoy quiero invitarte a que si tienes en mente tomar alguna decisión pero no estás seguro, le cuentes a Dios y le pidas sabiduría para poder tomar la decisión correcta y evitar malas consecuencias a futuro💜

Así que... ¿Vamos a tomar decisiones basadas en nuestros criterios, las cuales pueden traer malas consecuencias, o vamos a dejar que sea Dios quien guíe nuestras decisiones? Cada uno sabrá la respuesta.

DIOS LOS BENDIGA

domingo, 14 de febrero de 2021

¿QUÉ TIPO DE CORAZÓN DEBO TENER?


(Continuación del DEVOCIONAL anterior, titulado “¿QUÉ ES GUARDAR EL CORAZÓN?”) 


Por lo general, es muy común ver o escuchar en películas, canciones o incluso ropa, frases que hacen referencia al corazón; pero como hijos de Dios, debemos tener cuidado de las frases populares que creemos o compartimos porque no todas van acorde a la palabra de Dios.

Hay una frase muy conocida que dice “sigue a tu corazón”, pero viéndolo desde un punto de vista cristiano, la Biblia no nos enseña esto; al contrario, nos enseña que nuestro corazón es engañoso, “más engañoso que todo, es el corazón” (Jeremías 17:9), que todas las cosas malas provienen de él (San Marcos 7:21) y que a quien debemos seguir no es a nuestro corazón, sino a Cristo. Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y SÍGAME” (San Mateo 16:24). A eso se refiere Jesús con "negarse a uno mismo", se refiere a no imponerle a Dios lo que nosotros queremos, ni enfocarnos en lo que a nuestro corazón le "parece" mejor, sino hacer lo que Dios quiere, y amar su voluntad por sobre todas las cosas, la cual siempre es BUENA, AGRADABLE Y PERFECTA (Romanos 12:2).


También hay otra que dice “haz lo que te haga feliz”, pero yo la cambiaría por “haz lo que Dios quiere, y eso te hará feliz”. Sucede que muchas veces creemos que algo o alguien nos va a hacer feliz y termina no siendo así, y culpamos a Dios por eso, cuando en realidad eso es consecuencia de dejarnos guiar por nuestro corazón, en vez de dejarnos guiar por Dios.

Muchas veces no entendemos, o no queremos entender, que la voluntad de Dios siempre es mejor que la nuestra, y que lo que Él quiere para nosotros es mucho mejor que lo que nosotros podemos querer.

Tal como dice el versículo citado anteriormente, nuestro corazón es engañoso, y si no tenemos a Jesús en él, que lo limpie, lo purifique, lo santifique, lo moldee y lo guíe por el sendero correcto, vamos a terminar cometiendo más errores de los que quisiéramos. En cambio, si dejamos a Jesús moldear nuestro corazón, trabajar en él y guiarlo, nos ahorraremos mucho sufrimiento, muchas decepciones y nos salvaremos de cometer muchísimos errores. Esto no significa que nunca cometeremos errores, por supuesto que sí, somos humanos y en algún momento vamos a fallar, pero la diferencia estará en que tendremos a Jesús para guiarnos, para enseñarnos a pedir perdón y enmendar nuestros errores, y para darnos la fuerza y el valor para no volver a cometerlos. ¡Qué importante es tener a Jesús en el corazón!


Este tipo de corazón es el que Dios quiere que tengamos, un CORAZÓN en el que esté CRISTO, porque de esta forma aprenderemos a ser como Dios quiere que seamos: amorosos, compasivos, amables, agradecidos, generosos, pacíficos, bondadosos, alegres, sinceros, humildes, sencillos, sabios y empáticos.


Si Jesús mora en nuestro corazón, nuestro corazón se convertirá en:


-un corazón alegre, y “el corazón alegre hermosea el rostro” (Proverbios 15:13)

- un corazón entendido, y “el corazón entendido busca la sabiduría” (Proverbios 15:14)

-un corazón contento y el de corazón contento tiene un banquete continuo” (Proverbios 15:15)


- un corazón contrito y humillado, al cual Dios nunca despreciará (Salmo 51:17)


-un corazón recto (Salmo 119:7)


-un corazón sincero (Hebreos 10:22)


-un corazón purificado (Hebreos 10:22)


-un corazón santificado (1 Pedro 3:15)


-un corazón que alaba a Dios (Salmo 9:1-20)


-un corazón que busca constantemente a Dios (Salmo 119:2)


-un corazón que guarda los mandamientos de Dios (119:11)


-un corazón cuyo gozo son los testimonios de Dios (Salmo 119:111)


-un corazón dispuesto a cumplir la ley y los estatutos de Dios (Salmo 119:112)


¡Y teniendo este tipo de corazón, podemos estar súper seguros de que las bendiciones de Dios siempre nos alcanzarán! (Deuteronomio 28:2).

 

¡Que nuestro mayor anhelo siempre sea tener este tipo de corazón! Y que no solo quede en “anhelo”, ¡sino que podamos finalmente conseguirlo!

 

Que Cristo more siempre en nuestros corazones. Un abrazo.